introducción a la roncopatíaronquido simpleapnea del sueñoDr. Enrique Fernández JuliánHospital Clínico UniversitarioValencia, España(c) 2007roncar.es -roncar
II. SÍNDROME DE APNEA OBSTRUCTIVA DEL SUEÑO O SAOS2.-PERSPECTIVA HISTÓRICA DEL SAOS1980. CEFALOMETRÍA Y SAOS
A principios de los 80, observamos también las contribuciones de diversas técnias de Radiodiagnóstico al conocimiento del SAOS. Así, en 1983, Riley y colaboradores publican los primeros estudios cefalométricos en pacientes con SAOS, observando que estos individuos presentaban con frecuencia retrognatia, aumento de la longitud del paladar blando, una disminución del espacio retrobaselingual o Posterior airway space (PAS) y un descenso del hioides con respecto al plano mandibular (>AH-PM). Existen numerosas publicaciones posteriores que confirman estos hallazgos (Guilleminault, Riley y Powell, 1985; Riley y cols., 1985; deBerry-Borowiecki y cols., 1988; Strelzow y cols., 1988; Partinen y cols., 1988; Lyberg y cols., 1989; Maltais y cols., 1991; Zucconi y cols., 1993). La cefalometría, con todos sus inconvenientes, se convirtió en una de las técnicas de diagnóstico más utilizada en la clínica diaria, por su sencillez, disponibilidad, bajo costo económico y facilidad de interpretación.

A raíz de la publicación de Riley y cols., en 1985, quienes comprobaron que 9 pacientes, en los que había fracasado la UPPP, tenían un PAS muy estrecho (4-6mm), mientras que 5 pacientes , en los que había sido exitosa la UPPP, tenían un PAS más ancho (10-15mm) se pensó que los pacientes con PAS estrecho serían malos candidatos para UPPP, y tal vez sería mejor hacer Avance Mandibular o del Geniogloso. Sin embargo, existen varios estudios que no están de acuerdo con estos hallazgos (Gislason y cols., 1988; Ryan y cols., 1990; Petri y cols., 1994), por lo que el valor predictivo de la cefalometría respecto al éxito de la UPPP es contradictorio.

Posteriormente varios estudios han analizado la correlación entre las características clínicas de los pacientes con SAOS y las variables cefalométricas (Jamieson y cols., 1986; Quera-Salva y cols., 1988; Bacon y cols., 1988; Partinen y cols., 1988; De Berry-Borowieki y cols., 1988; Lyberg y cols., 1989). Así, se ha encontrado una relación entre el incremento de la distancia del hioides al plano mandibular y la anchura del PAS con el IAH. Pero las variables cefalométricas fracasaron como predictoras de la gravedad de la desaturación de la Oxihemoglobina. Dado que el Indice de Masa Corporal (IMC) fué la variable que mejor se correlacionó con el IAH los pacientes fueron divididos, de acuerdo con el IMC y el impacto de las variables cefalométricas en la severidad del SAOS, en tres grupos: 1.- Con obesidad mórbida y pocas anomalías cefalométricas; 2.-Con discreta obesidad y mayores anomalías cefalométricas; 3.-Con combinación de obesidad y anomalías cefalométricas, que es el grupo más amplio.

Djuspeland y Lyberg, en 1987, sugieren que las modificaciones de los tejidos blandos pueden ser más importantes que los esqueléticos en la mayoría de los pacientes. Sin embargo, no resuelven el problema de si estos cambios son la consecuencia o la causa de los episodios apnéicos.

En 1988, deBerry-Borowiecki y cols. observan, mediante cefalometría, que 30 pacientes con SAOS tienen, a diferencia de los controles, el paladar blando y la lengua más grandes, el hioides en posición más inferior respecto al plano mandibular, cara más larga, por el desplazamiento inferior del cuerpo de la mandíbula, retroposición del maxilar con elongación del paladar duro y una vía aérea oro e hipofaríngea más pequeñas.

Para Strelzow y cols., en 1988, los mejores predictores de la severidad de la apnea fueron las variables cefalométricas de los tejidos blandos: longitud, anchura y área del paladar blando y úvula, asi como el área lingual.

Bacon y cols., en 1988, encuentran que los pacientes con SAOS tienen, respecto a los controles, una disminución de la longitud del maxilar, una base craneal más corta, y un incremento de la altura inferior de la cara.

En 1989, Riley, Powell y Guilleminault comprobaron en pacientes con SAOS que, tras osteotomía sagital inferior y suspensión del hioides, los no respondedores a la cirugía tenían un ángulo SNB (retrognatia) más pequeño que los respondedores, por lo que dedujeron que los SAOS con retrognatia importante (SNB<74º) necesitaban corregir sus anomalías óseas.

Series y cols., en 1993, comprobaron que, de los pacientes que fueron sometidos a cirugía nasal, sólo los que tenían una cefalometría normal mejoraban significativamente en su IAH, mientras que en los que presentaban anomalías cefalométricas (aumento de distancia de hioides a plano mandibular y disminución del PAS) empeoraba el IAH. Es decir, al igual que con la UPPP, parece ser que la obstrucción hipofaríngea, detectada por cefalometría, predice malos resultados de la cirugía nasal en el SAOS.

Riley, Powell y Guilleminault, en 1990, Ramirez y Loube, en 1996, y Yao, Utley y Terris, en 1998, observan que, tras la cirugía multinivel, se producen cambios en el AH-PM y en el PAS, pero no encuentran una correlación entre los cambios cefalométricos y los de la PSG.